Ya tienes el viaje diseñado y no vende: el sistema para vender viajes de autor

Joseba Zarraga explicando el sistema para vender viajes de autor
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Este artículo defiende una sola idea, y no es cómoda: el viaje que tanto te ha costado diseñar es solo el producto, y un producto por sí solo no se vende. Lo que hace vender viajes de autor es el sistema que se monta a su alrededor. Ese sistema tiene tres partes, y dentro de la primera hay cuatro fases donde el negocio se rompe casi siempre. Aquí van las tres partes y las cuatro fases, explicadas una a una y sin dar nada por sabido.

Joseba Zarraga explicando el sistema para vender viajes de autor

La pregunta no era esa

Hace poco una alumna me entregó su viaje terminado. Terminado de verdad: tenía definidas las plazas, las fechas, a qué tipo de persona iba dirigido y qué lo hacía distinto de cualquier otra cosa parecida. Un trabajo serio.

Y cerró su mensaje con una pregunta que me llega casi todas las semanas: ¿me centro en viajes en grupo o en viajes personalizados?

Le contesté lo único honesto que se puede contestar ahí. La pregunta no era esa.

No porque no tuviera respuesta. Es que, mientras ella se peleaba por elegir entre grupos y personalizados, en su negocio seguía sin existir la maquinaria que permite vender viajes de autor de verdad. Y esa maquinaria vive fuera del viaje.

Es la misma pregunta que le oigo a casi todo el que quiere vender viajes de autor y lleva meses sin una sola reserva: una duda sobre el formato del producto, cuando el problema está en otro sitio.

Voy a explicarlo despacio, porque de esto depende que acabes vendiendo o que te apagues en silencio con un catálogo precioso.

El viaje es el producto, y el producto no se vende solo

Casi todo el mundo que quiere montar un negocio de viajes cree que el trabajo consiste en diseñar el viaje. Diseña la ruta, define a qué tipo de persona va dirigida, elige las fechas. Y después se sienta a esperar a que lleguen las reservas.

Lo que ha creado ahí es el producto. Producto quiere decir, sin más, la cosa que vendes: en tu caso, el viaje. Y un producto, por bueno que sea, no se vende a sí mismo. No habla, no sale a buscar gente, no convence a nadie. Se queda quieto, como un escaparate en una calle por la que no pasa nadie.

Lo que sí vende es el sistema que se monta alrededor de ese producto. Sistema quiere decir un conjunto de piezas que trabajan juntas, en el mismo orden, para llevar a una persona que no te conoce hasta el momento en que te paga.

Ese sistema, el que de verdad hace vender viajes de autor, tiene tres partes. Solo tres, y hacen falta las tres:

1. Un sistema para captar, retener y cultivar visitas. 2. Una web que haga de puente entre los interesados y los compradores. 3. Un sistema de venta adaptado a tu producto.

Empiezo por la primera, que es la más larga y también la que más gente se salta.

Parte 1: captar, retener y cultivar visitas

Esta parte es la que consigue que gente que no sabía que existías acabe queriendo comprarte. Y no ocurre de golpe. Ocurre por fases.

El proceso de venta pasa siempre por cuatro fases, y siempre en este orden. Da igual el destino, el precio o el formato: cualquiera que quiera vender viajes de autor pasa por estas cuatro, aunque no las tenga escritas en ningún sitio ni sepa que existen.

### Fase 1. Captación: conseguir que alguien se fije en ti

Captar es conseguir que una persona que no sabía que existías se fije en ti por primera vez. Nada más que eso. Que levante la cabeza y te mire.

Hoy eso ocurre casi siempre en las redes sociales, que es donde la gente pasa el rato. Y la forma de conseguirlo no tiene misterio, aunque sí mucho trabajo: publicar todos los días, en todos los canales donde esté tu gente. Todos los días quiere decir todos los días, no cuando te apetece.

El algoritmo, que es el programa que decide a quién le enseña la red social cada publicación, reparte más a quien aparece con constancia. Y las personas, que son las que de verdad importan, necesitan verte varias veces antes de acordarse de ti.

Aquí está el malentendido que más proyectos hunde: la red social no está ahí para vender viajes de autor. Está para captar atención. Alguien publica bien, publica mucho, no vende nada y concluye que su contenido es malo. Casi nunca es eso: el contenido hizo su trabajo, falta lo que viene después.

Captar bien es imprescindible para vender viajes de autor, pero captar no es vender. Confundir las dos cosas es el primer agujero.

### Fase 2. Retención: mantener esa atención el tiempo suficiente

Retener es mantener esa atención el tiempo suficiente para que la persona se interese de verdad por lo que propones. Quien intenta vender viajes de autor con la sola fuerza de la captación está recogiendo agua con las manos: cuanto más corre, menos le queda.

Una persona que te descubre hoy no compra hoy: está mirando el móvil en la cola del supermercado, no con la tarjeta en la mano. Si después de ese primer vistazo no hay nada que la retenga, esa atención se evapora en segundos y no vuelve.

¿Y qué se decide exactamente en esta fase? Nada menos que si algún día vas a poder vender viajes de autor a esa persona o si se te va a escapar sin que llegues a enterarte de que existió. Retener convierte a un curioso de paso en alguien que te presta atención de forma habitual.

### Fase 3. Cultivación: cuidar ese contacto hasta que confíe en ti

Cultivar es cuidar ese contacto hasta que confíe en ti. La palabra viene del campo, y la imagen es exactamente esa: se siembra, se riega, se espera, se vuelve a regar. Nadie ha cosechado nunca por mirar la tierra con más ganas.

Y aquí está la parte que más gente subestima: cuanta más confianza tiene esa persona en ti, más ganas tiene de comprarte a ti y no a otro. Esa es la ecuación entera de vender viajes de autor caros, y es humana antes que técnica.

Míralo al revés. Cuando alguien confía en ti, deja de compararte con un catálogo y empieza a compararte contigo mismo, y el precio alto se discute mucho menos. Sin esta fase, cada conversación arranca de cero, porque estás intentando vender viajes de autor a alguien que todavía no sabe por qué tú.

Joseba Zarraga preparando el contenido diario de captación de su negocio de viajes

### Fase 4. Venta: una acción planificada, escrita y medida

Vender no es «a ver si cae algo». Vender es ejecutar una acción de venta planificada: decidida antes, escrita antes y medida con números después.

Planificada quiere decir que sabes qué vas a ofrecer, a quién y en qué fechas. Escrita de antemano quiere decir que los correos y la página existen en papel antes de empezar. Y medida con números quiere decir que al terminar sabes cuánta gente lo vio, cuánta respondió y cuánta compró.

La mayoría no llega nunca a esta fase con ese orden. Ofrece cuando se acuerda, escribe con prisa la noche antes y después no anota nada. De ahí sale la conclusión falsa de que uno no sabe vender viajes de autor, cuando lo que le falta es una acción de venta preparada.

Nadie aprende a vender viajes de autor esperando el momento adecuado. Se aprende ejecutando acciones de venta, midiéndolas y corrigiendo la siguiente.

### La herramienta central de esta parte: la newsletter diaria

Junto a las redes sociales, la herramienta que sostiene estas cuatro fases y que más hace por vender viajes de autor es la newsletter diaria. Newsletter es un correo que envías a la gente que te ha dejado su dirección de email. Y suscriptor es exactamente esa persona: alguien que te ha dado permiso para escribirle.

Es la diferencia entre depender de una red social y no depender de nadie: en la red social decide el algoritmo a quién le enseña lo tuyo, y en el correo decides tú, porque esa lista es tuya.

Cada correo que mandas tiene que hacer una de estas tres cosas, nunca ninguna:

– **Demostrar que sabes de lo que hablas.** Explicas algo concreto de tu oficio, del destino, de cómo diseñas un itinerario. La persona piensa: esta sabe. – **Construir confianza.** Cuentas una historia real, un error propio, por qué haces las cosas así. La persona piensa: de esta me fío. – **Aplicar una palanca psicológica**, que es un recurso que empuja a la persona a dar el siguiente paso: por ejemplo la escasez (quedan pocas plazas y se acaban de verdad) o la prueba social (otros ya lo hicieron antes y les fue bien).

Y una parte de esos correos va directamente a ofrecer el producto. No todos, pero sí una parte, y sin pedir perdón por ello: quien te lee todos los días y nunca recibe una propuesta clara acaba comprándole a otro que sí se la hizo. Nadie ha conseguido vender viajes de autor por correo sin atreverse a ofrecerlos.

Escribir a diario suena a mucho, y lo es. También es la diferencia entre vender viajes de autor una vez al año, cuando el ánimo acompaña, y venderlos todos los meses.

Y si mañana desapareciera tu perfil de Instagram, esa lista seguiría ahí, con todos sus nombres. Es el único activo que nadie puede apagarte.

### El diagnóstico: tu negocio no falla entero, falla en una fase

Aquí llega el motivo real por el que insisto tanto en partir el proceso en cuatro trozos.

Partir el proceso en cuatro fases medibles es lo que te deja ver con números en cuál falla tu negocio. Medible quiere decir que a cada fase le puedes poner una cifra: cuánta gente te vio, cuánta te dejó el correo, cuánta llegó a hablar contigo y cuánta compró.

Y lo importante: normalmente no falla todo. Fallan una o dos fases. El resto funciona.

Sin un sistema medible no sabes cuál falla, y entonces pasa lo de siempre: sacas una conclusión general y falsa. «No vendo». «Esto no funciona». «El mercado está fatal». Suenan a análisis. Son rendiciones.

Con las cuatro fases delante, la misma situación se lee de otra forma. Si mucha gente te ve pero nadie se queda, tienes un problema de retención. Si mucha gente se queda pero nadie llega a hablar contigo, tienes un problema de cultivación. Si hablas con gente y no cierras, el problema es de venta. Tres problemas distintos, tres arreglos distintos, y ninguno es tirar el negocio a la basura.

Los problemas de un negocio que quiere vender viajes de autor nunca son generales. Son pequeños, concretos y localizados. Si no sabes buscarlos, no los encuentras. Si no los encuentras, no los solucionas. Y si no los solucionas, es game over.

Por eso insisto tanto con los números, y no por manía de contable. Saber exactamente qué hay que arreglar hoy es lo único que te deja vender viajes de autor el mes que viene.

Parte 2: una web que haga de puente entre interesados y compradores

La segunda parte del sistema para vender viajes de autor es la web. Y conviene ser muy claro, porque es donde más dinero y más meses se tiran: el trabajo de tu web no es ser bonita.

Puente quiere decir una pasarela por la que alguien cruza desde la orilla del «me interesa» hasta la orilla del «quiero esto». Si la web no hace cruzar a nadie, da igual lo bien que se vea.

Su primer trabajo es captar suscriptores, es decir, conseguir que la persona te deje su correo a cambio de algo que le sirva. Sin eso, cada visita que llega se va para siempre y tienes que volver a pagar para conseguir otra.

Su segundo trabajo es convertir a ese suscriptor en una persona informada que desea lo que propones. Informada quiere decir que entiende qué haces, para quién es, en qué se diferencia de lo demás y qué pasa si trabaja contigo.

Una web así no vende sola, y no tiene que hacerlo. Su papel dentro del sistema para vender viajes de autor es preparar a la persona para que la conversación de venta sea corta.

Esto lo aprendí tarde y lo pagué caro. En mis primeros años con Travelingtobe tuve una web preciosa y absolutamente inútil: por internet no vendí un solo viaje, mientras llenaba grupos hablando con gente en persona, uno a uno. Lo conté entero en el artículo sobre 10 años y 3.281 clientes al frente de un negocio de viajes de autor.

Confundir tener una web con tener un negocio es la forma más cara y más lenta de no vender viajes de autor. Una web que no recoge correos ni informa no es un puente: es un mirador con vistas.

Parte 3: un sistema de venta adaptado a tu producto

La tercera parte convierte a esa persona informada en cliente, y es donde de verdad se cierra el ciclo de vender viajes de autor. Son cuatro piezas trabajando juntas.

**Anuncios.** Publicidad de pago para que te vea más gente de la que te vería sola. No sustituyen a nada de lo anterior: multiplican lo que ya funciona. Poner anuncios sin las fases de arriba montadas es pagar por llevar visitas a una casa vacía.

**Páginas a las que se derivan los clics de esos anuncios.** Quien pincha en tu anuncio tiene que llegar a una página hecha para ese anuncio concreto, que le cuenta lo que le prometiste y le pide una sola cosa.

**Seguimiento de métricas.** Métricas son los números que dicen qué está funcionando y qué no, para decidir con datos y no por intuición: cuánto cuesta que alguien pinche, cuántos de los que pinchan dejan el correo y cuántos llegan a hablar contigo. Sin esos números, cada decisión sobre cómo vender viajes de autor es una apuesta con tu dinero.

**Guiones de cierre.** Un guion de cierre es lo que dices, paso a paso, en la conversación final de venta: cómo abres, qué preguntas haces, cómo respondes a las dudas de siempre y cómo pides la decisión. Escrito, no improvisado. Un buen guion cierra por encima del 50% de las conversaciones.

Ese 50% no sale de ninguna magia. Sale de hablar con gente que ya te conoce, ya confía en ti y ya sabe lo que ofreces. Si cierras muy por debajo, antes de concluir que no sirves para vender viajes de autor, mira con quién estás hablando: casi siempre es gente fría, o conversaciones que improvisas una por una.

Y esto es lo bonito del asunto: cuando las tres partes están montadas, vender viajes de autor deja de ser una pelea y pasa a ser una conversación tranquila con alguien que ya quería lo que tienes.

Joseba Zarraga en una conversación de venta de su negocio de viajes de autor

Grupos o personalizados: para vender viajes de autor da igual

Volvamos a la pregunta del principio, la de la alumna con el viaje ya terminado.

Da exactamente igual si vendes viajes en grupo o diseños personalizados. El fondo es el mismo, y son dos cosas: tu propuesta única de valor, que es la razón concreta por la que alguien te elige a ti y no a otro, y lo que transmite tu negocio.

Lo único que cambia entre grupos y personalizados es la forma de entregar el viaje. La estructura del negocio no cambia. Las cuatro fases son las mismas, la web hace lo mismo y el sistema de venta hace lo mismo. Cambia el envoltorio, no el motor.

Por eso la pregunta «grupos o personalizados» es una trampa amable: parece estratégica, se siente productiva, y en realidad te mantiene entretenido decidiendo el envoltorio mientras el motor de vender viajes de autor sigue sin montarse.

Elige el formato que te haga verdadera ilusión entregar. Que llegues a vender viajes de autor o no se decide debajo, donde no se ve.

Y ojo, esto tiene una consecuencia liberadora. Si tu propuesta única de valor es clara, no compites en la misma liga que la industria del turismo de paquete, que coloca destinos por catálogo y se compara solo por precio. Tú diseñas el viaje que amas, con tu criterio y tus contactos, sin depender de otra agencia. Esa independencia hace el viaje más difícil de copiar y más fácil de vender.

Por dónde empezar a vender viajes de autor si hoy solo tienes el producto

Si has llegado hasta aquí con la sensación incómoda de que tu negocio es un viaje precioso rodeado de nada, buenas noticias: acabas de ponerle nombre al problema. Y en vender viajes de autor un problema con nombre se arregla; una conclusión general, no.

El orden que yo seguiría es este. Primero, mirar las cuatro fases y ponerle un número a cada una, aunque den vergüenza. Segundo, señalar la fase donde el proceso se rompe, que casi siempre es una o dos, no las cuatro. Tercero, arreglar solo esa, sin tocar lo que ya funciona.

Así se empieza a vender viajes de autor de verdad: no trabajando más horas, sino sabiendo exactamente dónde está el agujero. No hay cima sin cuesta, pero no tiene ningún sentido subir años enteros la cuesta equivocada.

Empezar a vender viajes de autor con sistema no te convierte en alguien más comercial ni menos viajero. Te convierte en el dueño de tu propio negocio, con la libertad de diseñar los viajes que amas y la tranquilidad de saber que se van a vender.

Descarga el checklist de autoevaluación y descubre en cuál de las 4 fases estás fallando exactamente.

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