Vender viajes por internet: por qué todas las webs del sector se parecen

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Abre diez webs de negocios de viajes, una detrás de otra. La misma foto de un atardecer. El mismo titular sobre experiencias auténticas. Los mismos cuadraditos con destinos y precios. Cambia el logo y ya está, no cambia nada más. Hay una explicación para eso, y va bastante más allá de la creatividad que tenga cada uno: este sector aprendió a crear viajes maravillosos y jamás le enseñaron a vender viajes por internet, que es un oficio entero, distinto, y mucho más técnico de lo que parece desde fuera. Te lo cuento despacio y sin dar nada por sabido, porque de ese agujero sale la mayor oportunidad que hay hoy en este negocio.

[FOTO 1 — PENDIENTE: foto real de Joseba, subcarpeta 2026-09-15 de Drive 13_FOTOS_BLOG. alt sugerido: «Joseba Zarraga explicando por qué el sector no sabe vender viajes por internet»]

La semana pasada dejé una pregunta sin responder

La columna anterior terminaba con una frase que dejé colgando a propósito: **aprender un oficio te da un trabajo, y montar una empresa con sistema propio te da libertad**. Lo desarrollé pieza a pieza en [el artículo de la semana pasada](PENDIENTE-ENLACE: artículo 08-sep).

Quedó una pregunta en el aire, y resulta que es la incómoda: si tener sistema es tan decisivo, ¿por qué casi nadie lo tiene?

Aquí va la respuesta, y cuesta digerirla: el sector entero, de arriba abajo, nunca se formó para vender viajes por internet. Da igual el tamaño del negocio, los años que lleve abierto o lo bien que diseñe sus rutas. Es un agujero de gremio, de esos que se heredan de unos a otros como se hereda una costumbre de familia.

Esa herencia deja huella, y la huella está a la vista de cualquiera que abra un navegador.

El síntoma: todas las webs se parecen porque nadie aprendió a vender viajes por internet

Entras en la web de un negocio de viajes. Foto enorme de un paisaje. Un titular sobre experiencias auténticas. Debajo, los destinos en cuadraditos con su precio. Al final, un formulario de contacto.

Entras en la siguiente. Lo mismo, con otros colores.

Y en la siguiente. Y en la décima.

En redes pasa igual: mismas fotos, mismos textos, mismos vídeos con la misma música de moda. Da la sensación de que hay una plantilla secreta que se pasan todos por debajo de la mesa.

### Por qué se copia, y por qué el original tampoco era original

Aquí viene la parte que casi nadie dice en voz alta.

Cuando alguien no tiene **criterio propio** para vender, es decir, cuando no tiene un método suyo, aprendido y probado, para conseguir clientes, hace lo único razonable que se le ocurre: mira quién parece que le va bien y copia lo que ve. Nadie le enseñó a vender viajes por internet, así que imita al que parece que sí sabe.

El problema es que ese al que copia estaba haciendo exactamente lo mismo. Copió a otro, que también copiaba. Y así hacia atrás, años y años, sin que nadie fuera nunca a la fuente a aprender a vender viajes por internet de verdad.

El resultado es un sector entero hablando el mismo idioma, con las mismas palabras y las mismas fotos. Se copió la superficie, que es lo único que se ve desde fuera. Lo de debajo se quedó donde estaba, porque lo de debajo no se ve.

### Lo que no se ve es justo lo que vende

Cuando entras en la web de uno de los pocos negocios que sí saben vender viajes por internet, estás mirando la punta del iceberg. Debajo hay cosas que no salen en la pantalla: por dónde llegó esa visita, qué correo le llega mañana, qué pasa con ella si hoy no compra, y cuánto costó traerla hasta ahí.

Copiar la punta y dejar debajo el vacío es como copiar la fachada de una casa sin poner los cimientos. Se cae, y encima te has gastado el dinero en la fachada.

El síntoma completo cabe en una frase: el sector copia lo único que puede ver, porque nunca le enseñaron a vender viajes por internet.

Y si nadie se lo enseñó, la pregunta se muda de sitio. ¿Qué sí le enseñaron?

La causa real: el sector aprendió a crear viajes, no a vender viajes por internet

Piensa de dónde viene casi toda la gente que monta un negocio de viajes. Viene de la pasión por viajar: ha recorrido países, conoce a un guía en un pueblo que no sale en ninguna guía, sabe en qué mes hay que ir a cada sitio. Y un día decide que quiere vivir de eso.

¿Y qué aprende entonces? Aprende el **oficio del viaje**: diseñar una ruta que tenga sentido, negociar con hoteles y transportistas, calcular un presupuesto, coordinar a un grupo y resolver un vuelo perdido a las tres de la mañana.

Todo eso es difícil, es valioso y hace falta. Sin eso no tienes nada que vender. Que quede claro, porque esto no va de despreciar el oficio: yo vivo de ese oficio y lo defiendo donde haga falta.

### Vender viajes por internet no va de viajes

Aquí está la trampa: en ninguna de esas cosas se aprende a vender viajes por internet. En ninguna.

Porque vender viajes por internet va de entender cómo se comporta una persona delante de una pantalla: cuánto tarda en confiar en un desconocido, qué le convence de dejar su correo electrónico, que es un dato personal y no lo da cualquiera, y qué le hace decir que sí a un pago de varios miles de euros a alguien a quien no ha visto en su vida.

Eso es una disciplina entera. Tiene sus reglas, sus números, su vocabulario y sus años de aprendizaje, igual que los tiene diseñar un buen viaje. Y nadie se la enseña a esta gente. Nadie.

### La consecuencia: el mejor viaje del mundo, invisible

Junta las dos cosas y sale el retrato exacto de miles de negocios de viajes.

Hay una persona que diseña viajes excepcionales, con criterio y con contactos reales. Esa persona no vende, o vende a duras penas, y no entiende por qué. Se echa la culpa a sí misma: piensa que quizá no vale, o que la gente solo mira el precio.

El misterio se deshace en cuanto lo miras de cerca: sabe hacer el producto y no sabe vender viajes por internet, que son dos trabajos distintos ejercidos desde la misma silla.

Lo digo con conocimiento propio, porque me pasó a mí. Yo sabía crear viajes y no sabía venderlos, y tardé años en admitirlo delante del espejo. Aprender a vender viajes por internet cuando ya sabes crear el viaje es la otra mitad del trabajo, la que no aparece en ningún curso de diseño de itinerarios.

Cuánto de atrasado está el sector en vender viajes por internet

Llevo usando la palabra atrasado como si fuera evidente, y sin una medida al lado se queda en un insulto vago. Así que la comparo con lo que hacen sectores que llevan quince o veinte años vendiendo por internet en serio. Sin nombres: el modelo contra el modelo.

### Lo que se hace fuera

En un sector que sabe vender por internet, esto es lo normal. Lo aburrido. Lo que hace todo el mundo:

– **Anuncios que se miden todos los días.** Un anuncio es publicidad de pago para que te vea gente que no te conocía. Medir es mirar cada día cuánto pagaste, cuántos dejaron su correo y cuántos compraron. – **Páginas hechas para convertir.** Una página así tiene un solo trabajo: que quien llega haga una cosa concreta, dejar el correo o pedir una llamada. Sin menú arriba por donde escaparse. – **Secuencias de correos que cultivan durante meses.** Una secuencia es una serie de emails escritos de antemano que salen solos, semana tras semana, hasta que alguien que no te conocía confía en ti. – **Guiones de cierre escritos y probados.** Un guion de cierre es lo que dices, paso a paso, en la conversación final de venta: qué preguntas haces, en qué orden y qué respondes a cada duda.

Nada de eso es magia. Es el estándar de cualquiera que venda por internet, y es el estándar que hace falta para vender viajes por internet.

[FOTO 2 — PENDIENTE: foto real de Joseba, subcarpeta 2026-09-15 de Drive 13_FOTOS_BLOG. alt sugerido: «Joseba Zarraga revisando los números de una campaña para vender viajes por internet»]

### Lo que se hace en viajes

En este sector, la manera más extendida de vender viajes por internet es esta:

Publicar en Instagram. Publicar bonito. Publicar seguido. Y esperar a que suene el teléfono o entre un mensaje.

Ya está. Ese es el sistema entero.

Mira el retrato con detalle. La web cuenta quiénes somos y de dónde venimos. Los anuncios, si los hay, se juzgan por los me gusta y por si la foto quedó bien. La lista de correos duerme en un cajón hasta la semana en que queda un viaje por llenar. Y la conversación de venta se improvisa entera, cada vez desde cero, hasta ese «te digo algo» del cliente que nunca llega.

Esa distancia es lo que quiero decir cuando digo que el sector va veinte años por detrás en vender viajes por internet. Cuatro piezas contra ninguna.

### La prueba más fácil de hacer

Si quieres comprobarlo sin fiarte de mi palabra, hazlo tú mismo en cinco minutos.

Coge cualquier negocio de viajes, entra en su web y déjale tu correo electrónico, si es que te deja dejarlo. Ahora espera. ¿Te llega algo? ¿Te llega algo mañana? ¿Y dentro de dos semanas?

Casi siempre no llega nada, y ese silencio es el diagnóstico entero. Una persona levantó la mano diciendo «me interesa», y del otro lado no había nadie preparado para seguir la conversación. Así se tira a la basura todo el trabajo que costó conseguir esa atención.

Es la prueba más barata que existe para saber si un negocio sabe vender viajes por internet o solo sabe publicar.

Con ese diagnóstico delante, casi todo el mundo saca la misma conclusión. Y es la equivocada.

La distinción que lo cambia todo: no es que falte más marketing

Si te llevas una sola idea del artículo, que sea esta.

Cuando alguien del sector se da cuenta de que no vende, llega casi siempre a la misma frase: «me falta marketing». Y sale a comprar marketing.

Se apunta a un curso de Instagram. Aprende a hacer vídeos cortos. Contrata a alguien que le lleve las redes. Le encarga a un diseñador una web más moderna. Publica más, publica mejor, publica más bonito.

Y no pasa nada. Sigue sin vender.

### Qué es marketing y qué es venta, dicho fácil

Separo las dos palabras, porque el sector las confunde todo el rato y esa confusión cuesta años y cuesta dinero.

El marketing es todo lo que haces para que la gente te conozca, te entienda y le gustes: el contenido que publicas, cómo se ve tu marca, qué mensaje repites. Es el trabajo de llamar la atención.

La **maquinaria de venta** es lo que haces para que esa persona, ya que te conoce, acabe pagándote. Es el trabajo de convertir la atención en dinero.

Son dos trabajos distintos. Uno llena la sala. El otro vende las entradas. Y si solo llenas la sala, tienes mucha gente mirando, muchos corazoncitos en las publicaciones y cero euros en la cuenta a final de mes. Para vender viajes por internet hacen falta los dos.

Ahí está la trampa completa: publicar más bonito y más seguido es exactamente lo que el sector ya está comprando, y es exactamente lo que ya no le funciona. Comprar más de lo que no funciona solo cansa y vacía la cuenta un poco antes.

### Por qué el sector compra siempre lo primero

Hay una razón muy simple, y no tiene nada que ver con ser listo o tonto.

Se compra marketing porque el marketing es lo que se ve y lo que se anuncia. Las redes están llenas de gente vendiendo cursos de contenido, de vídeos cortos, de marca personal. Nadie te pone delante un curso de guiones de cierre, porque eso no queda fotogénico ni se explica en quince segundos bailando.

Así que quien no vende compra lo que le ponen delante, que es más marketing, cuando lo que le falta es la otra mitad: la maquinaria que hace posible vender viajes por internet de forma repetida y no por casualidad.

Y ojo, que esto no va de despreciar el marketing. Hace falta, y hace mucha falta, porque sin atención no hay nada que convertir después. Lo que ocurre es que el marketing solo, sin maquinaria detrás, no sirve para vender viajes por internet. Se queda en un embudo sin salida: entra gente por arriba y no sale nada por abajo.

Las cuatro piezas de la maquinaria de vender viajes por internet

La maquinaria tiene cuatro piezas. Ni una más. Y las cuatro se pueden montar, con trabajo y con orden.

### 1. Anuncios que se miden

Poner un anuncio es fácil, lo hace cualquiera desde el móvil en dos minutos. Medirlo es lo que casi nadie hace.

Medir significa saber, con números y no con sensaciones, cuánto te cuesta que una persona deje su correo, cuánto te cuesta que compre, y si ese coste es menor que lo que ganas con ella. Un anuncio sin medir es echar monedas a una máquina a ver si suena; vender viajes por internet empieza justo donde empiezan esos números.

### 2. Páginas que convierten

Tu web, tal como está hoy, seguramente informa. Informar está bien y hace falta.

Pero para vender viajes por internet hace falta algo más concreto: una página con un objetivo único, que le pide a la persona una sola cosa y le quita todo lo demás de en medio. Sin menú por donde escaparse. Sin quince destinos compitiendo entre ellos.

Una promesa, una explicación y una acción. Y después, el número de cuánta gente hizo esa acción, que es lo que te dice si la página funciona o si solo es bonita.

### 3. Secuencias que cultivan

Cultivar es la palabra bonita para algo muy sencillo: acompañar a una persona con contenido útil, de forma constante, hasta que confía en ti lo suficiente como para comprarte.

Nadie compra un viaje de varios miles de euros el mismo día que te descubre mirando el móvil en el sofá. La confianza se construye con tiempo, y la única herramienta que tienes para estar presente sin depender de que una red social decida enseñarte es el correo electrónico.

Esta es, con diferencia, la pieza que más se echa en falta cuando alguien intenta vender viajes por internet: gente captando atención todos los días y sin ningún sitio donde guardarla.

### 4. Guiones que cierran

Y al final de todo hay una conversación. Por teléfono, por videollamada o sentados en una mesa.

Esa conversación se puede improvisar, que es lo que hace casi todo el mundo, o se puede tener escrita: qué preguntas haces al principio, cómo escuchas, qué dices cuando te dicen que es caro, cómo cierras. Escrita, probada y corregida después de cada llamada.

Improvisar te hace cerrar por casualidad. Tener guion te hace cerrar por método. Ese papel escrito separa vender viajes por internet de esperar a tener suerte.

Las cuatro piezas trabajando juntas son, literalmente, lo que significa saber vender viajes por internet. Se montan una a una, en orden, y después se mantienen. Cualquier persona con manos y con paciencia puede montarlas, y esa es la mejor noticia de todo el artículo.

Que el sector no sepa vender viajes por internet es tu oportunidad

Podría terminar aquí y habría escrito una queja larga sobre lo mal que está el sector. Pero el titular de verdad es justo el contrario.

Si el sector fuera puntero, si todo el mundo tuviera sus anuncios medidos, sus páginas que convierten, sus secuencias funcionando y sus guiones probados, entrar hoy sería durísimo. Estarías compitiendo contra profesionales con años de ventaja sobre ti.

El caso es el opuesto: casi nadie en este sector sabe vender viajes por internet. Y eso tiene dos consecuencias muy concretas para ti.

### La ventaja dura años, no meses

Empiezo por la primera consecuencia de que el sector no sepa vender viajes por internet.

En un sector adelantado, una ventaja dura semanas: haces algo nuevo, funciona, y en un mes lo está haciendo todo el mundo, porque todo el mundo sabe mirar y reproducir lo que hiciste.

En un sector atrasado eso no ocurre, por la misma razón que explicaba el síntoma: para copiarte hay que entender lo que haces, y lo que no se ve no se puede copiar. Alguien te copia la foto de la portada en diez minutos. Nadie te copia una secuencia de correos que no puede leer, ni unos números que no puede ver, ni un guion de cierre que no ha escuchado nunca.

Por eso quien decide aprender de verdad a vender viajes por internet se saca una ventaja de años, mientras el resto sigue discutiendo si publicar a las nueve de la mañana o a las siete de la tarde.

### En un sector donde todos copian, el primero que deja de copiar destaca solo

Y esta es la parte que más me gusta, porque no exige ser un genio.

Cuando diez webs se parecen entre ellas y la tuya dice algo distinto, con tu criterio y con tu forma de ver los viajes, destacas sin esfuerzo. Los demás son todos iguales entre sí, y en ese paisaje cualquier voz propia se oye desde lejos.

Con la maquinaria pasa lo mismo. Te basta con montar la que en otros sectores es lo normal, lo aburrido, lo que hace cualquiera. En este ya vas por delante.

Esa es la ventaja real de aprender a vender viajes por internet en un sector atrasado: el listón está bajo y encima casi nadie lo está mirando.

Ahora la advertencia, para que esto no suene a promesa fácil. Ponerse al día en vender viajes por internet cuesta meses de trabajo constante y cuesta dinero, porque la publicidad se paga y la formación se paga. En diez años acompañando a 647 alumnos de mentorías, con 3.281 clientes entre todos nuestros productos, todavía no he visto a nadie llegar sin pasar por ahí. Quien te prometa lo contrario te está enseñando la parte bonita del cuadro y guardándose el resto en el bolsillo.

Ese trabajo es el peaje. No conozco ningún atajo que lo esquive, y llevo años buscándolo.

[FOTO 3 — PENDIENTE: foto real de Joseba, subcarpeta 2026-09-15 de Drive 13_FOTOS_BLOG. alt sugerido: «Joseba Zarraga acompañando a un alumno a montar su maquinaria de venta»]

Cómo saber en qué punto estás tú

Hasta aquí el diagnóstico del sector. La pregunta que de verdad importa es la tuya, y esas cuatro piezas son el mapa completo de lo que significa vender viajes por internet.

Cógelas y respóndete con honestidad, una por una, sin hacerte ningún favor:

1. ¿Tienes anuncios funcionando y sabes, en euros, cuánto te cuesta conseguir un cliente? ¿Sí o no? 2. ¿Tienes una página cuyo único trabajo sea que alguien deje su correo o pida una llamada? ¿Sí o no? 3. ¿Tienes una serie de correos que salen solos y cultivan a esa persona durante semanas? ¿Sí o no? 4. ¿Tienes escrito, palabra por palabra, lo que dices en la conversación de venta? ¿Sí o no?

Si has respondido «no» cuatro veces, tienes la maquinaria entera sin montar, y publicar más no la va a montar por ti. Por eso vender viajes por internet te parece una lotería: tal y como está montado ahora mismo, lo es.

Y si has respondido «sí» a una o a dos, ya sabes exactamente dónde está tu agujero. Saber cuál de las cuatro te falta vale más que cualquier consejo general que te pueda dar nadie.

La decisión

El sector de los viajes va años por detrás a la hora de vender viajes por internet. Hay gente buenísima dentro, a montones, gente que diseña viajes que no diseñaría ninguna agencia grande. Lo que pasa es que aprendió a hacer el producto y nadie le enseñó nunca la otra mitad del trabajo.

Eso se puede leer de dos maneras. Como una queja, que sirve para desahogarse un rato y poco más. O como lo que de verdad es: el hueco más grande que hay hoy en este negocio, esperando a que alguien lo ocupe.

Y lo va a ocupar quien decida dejar de copiar y ponerse a montar la maquinaria de vender viajes por internet, pieza a pieza, con paciencia y con los números delante. Es una cuesta larga, sí. También es de las pocas cuestas en las que puedes mirar hacia arriba y ver la cima despejada, sin nadie haciendo cola.

¿Quieres el camino entero, ordenado paso a paso? Descárgate el roadmap: es gratis, te llega al correo y te dice exactamente qué pieza montar primero.

Y antes de irte, hazme un favor que a mí me ayuda mucho: **déjame un comentario aquí abajo** contándome cuál de las cuatro piezas te falta a ti. Los leo todos y contesto uno a uno.

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